Diseñar una habitación infantil
Para unos padres primerizos diseñar la habitación de su futuro bebé es una tarea motivadora, pero la presión por desear el mejor resultado posible puede hacer que aparezcan mas dudas de las normales a la hora de seleccionar mobiliario.
Para crear una habitación infantil acogedora y funcional tenemos algunos consejos que pueden facilitarnos la tarea. Como siempre se trata de elaborar el diseño a partir de una temática concreta y no perder de vista la funcionalidad, lo bueno de una habitación infantil es que nos va a permitir desarrollar ideas que difícilmente podremos aplicar en otros espacios de la casa.
Escoger la temática por lo tanto será el primer paso, aunque puede que no tengamos nada en concreto en mente. En ese caso lo mejor es seleccionar una paleta de colores (lo mas seguro es limitarnos a tres tonos) o un patrón que nos resulte interesante como punto de partida. Se trata de crear un espacio acogedor, de modo que tampoco debemos dejarnos llevar por tonos excesivamente llamativos y contrastados, muchas veces será preferible comenzar con una paleta poco saturada e ir introduciendo los colores mas llamativos de forma paulatina con piezas decorativas.
Una de las características de las habitaciones infantiles es su rápida evolución, ya que sus ocupantes pronto comienzan a tener gustos e intereses propios. El mobiliario más recomendable es aquel que puede ser modificado para ir adaptándose a las necesidades de un pequeño en crecimiento.
Otra necesidad a tener en cuenta en cualquier espacio, pero especialmente en este caso es el tema del almacenamiento, ademas de todos los artículos para el bebé debemos considerar el espacio para los juguetes presentes y futuros, para evitar que acaben convirtiendo nuestra habitación infantil en un caótico almacén. Lo preferible es buscar soluciones de almacenaje con puertas, que puedan ocultar rápidamente el desorden. Las cajas con ruedas también son muy útiles para recoger con rapidez después de una sesión de juegos.
Por último, es interesante disponer de una zona de asiento cómoda (una mecedora puede ser interesante) para los adultos, ya que probablemente deberán pasar muchas horas vigilando o consolando al recién llegado.